
Internet es, para Tom Waits, un cómplice pero también un rival. Le permite anunciar al mundo, de viva voz, sus nuevos planes, pero le frustra las primicias. El creador californiano se valió ayer de la red para confirmar, a través de un vídeo, su nuevo lanzamiento, Bad as me, para el 25 de octubre, pero aprovechó para lamentar que algunos medios digitales se avanzaran en la difusión de la canción que da título al disco y le aguaran la fiesta.
La pìeza Bad as me, primer sencillo del disco, ya está disponible, a través de descarga o streaming, en las tiendas digitales (una de ellas, Amazon, anunció indiscretamente hace días su fecha de salida y publicó la portada). Ayer se filtró a Youtube, pero fue bloqueada al cabo de unas horas. Se trata de una canción que preserva su conocido registro chatarrero y ofrece un estribillo reconocible, así como vistosas modulaciones vocales, de la textura arenosa hasta un estridente falsete. Es una de las 13 canciones que darán forma al álbum, el primero de Tom Waits integrado exclusivamente por material de estreno desde el elogiado Real gone (2004). Habrá una edición de lujo en formato doble con tres piezas extra y un libreto de 40 páginas.
Waits se ha aficionado a dar a conocer sus planes a través de vídeos más o menos excéntricos. Ya lo hizo en el 2008, cuando utilizó este medio para anunciar la gira que le trajo por primera vez a Barcelona, y recurrió a él ayer para confirmar su novedad discográfica, con la que se especulaba desde hacía meses. Pero, en el vídeo, titulado Private listening party (Fiesta de escucha privada), el californiano se dedicó, más que a dar detalles sobre el trabajo, a quejarse por la intromisión de internet en sus planes. En las imágenes, Waits lamenta, con pose resignada, que «por lo visto, se ha terminado el concepto de intimidad» y anuncia: «Voy a tener que cambiarlo todo».
A continuación, lanza algunos símiles. «Supongamos que es tu cumpleaños, yo llego temprano y comienzo a comerme tu pastel, quizá me pongo a abrir todos los regalos y a jugar con todos tus juguetes. ¿Te gustaría? O imagínate que tu esposa está embarazada, que te lo quiere anunciar, pero yo te llamo antes y te digo: 'Betty está embarazada, ¿no?' ¿Te gustaría que te estropeara la sorpresa de esta manera?» Waits concluye advirtiendo que, por culpa de «algunas manzanas podridas» (léase, portales de internet aguafiestas), está dispuesto a «reconsiderarlo todo» y que nos informará cuando haya llegado a una conclusión. Luego se le ve escribiendo el título del disco y la fecha de edición en el cristal trasero de un coche abandonado con la canción central como banda sonora.
GIRA EN SUSPENSO / Bad as me llega tras siete años de estacionamiento creativo amenizados con un artefacto repleto de rarezas (el triple Orphans, brawlers, bawlers & bastards, del 2006) y dos giras, una limitada a Estados Unidos, The orphans tour (2006), y otra, Glitter and doom tour (2008), que cruzó el Atlántico y nos brindó dos noches en el Auditori del Fòrum. Por ahora, Waits no ha hablado de planes de gira, pero la industria los espera con deleite. Xavi Manresa, responsable de Cap Cap y que trajo al cantante a Barcelona en el 2008, confesaba hace unos días a este diario que «ojalá» el cantante se decida a salir pronto a la carretera. La maquinaria está dispuesta.
Waits sigue en Anti, el sello de la discográfica punk Epitaph, que describe las canciones de Bad as me en los previsibles términos entusiastas: desde «el resoplido de metales de Chicago» hasta «el coro de taberna de New Year's eve», pasando por el «avanzado paisaje cinematográfico de Hell broke luce». Las palabras no suenan mal. Esperaremos a la música. JORDI BIANCIOTTO