
Un total de 130 obras, entre dibujos, grabados y óleos forman la mayor retrospectiva realizada sobre el pintor francés romántico por antonomasia, Eugène Delacroix (1798-1863), desde que el Louvre celebrara el centenario de su muerte con una gran exposición. La muestra, del 15 de febrero al 20 de mayo en CaixaFòrum, recorre toda la trayectoria del artista, desde sus inicios, cuando buscaba la inspiración en creaciones artísticas y textos literarios, hasta la etapa final, marcada por la síntesis del conjunto de su obra. Y reúne piezas tan icónicas como Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi, uno de los bocetos de La muerte de Sardanápalo y Mujeres de Argel en sus habitaciones, una tela que no salía del Louvre desde la década de los 50 y que difícilmente volverá a ser prestada.
Delacroix (1798-1863), así se llama la exposición, no es solo la exhibición de las mejores obras del pintor. La muestra está construida sobre un hilo conductor que, además de admirar las obras, permite ver el origen de la pintura moderna, ya que Delacroix con su abandono del tema como narración y su toma de conciencia del poder expresivo del color y la luz actuó como precedente de los impresionistas. "Es arqueología del nacimiento de la pintura moderna", según Sébastien Allard, conservador de pintura del Louvre y comisario de la exposición.
Y es además un tributo a las influencias recíprocas entre las pinturas francesa y española. Delacroix inspiró y fue fundamental en muchos artistas españoles, "basta con ir al MNAC para verlo", según Allard, o recordar la serie de Picasso alrededor de Mujeres de Argel. Al igual que para Delacroix fue fundamental el descubrimiento de Goya y de la serie Los caprichos aspecto sobre el que gira toda la primera parte de la exposición. Pero esto no es todo. Ambas figuras, Goya y Delacroix, precursoras innegables de la modernidad, se mirarán cara a cara a partir del 16 de marzo, cuando en la sala contigua la muestra de Delacroix, se inaugure la exposición más importante sobre el aragonés realizada en los últimos 30 años en Barcelona. EP

